Un solo corazón

El conjunto de esculturas que conforman esta instalación es el resultado de un viaje introspectivo, una recapitulación  a  mis primeras producciones como escultor, un “Sing to myself” como diría Withman en su libro de poemas. Pero este canto no es sólo un acto autorreferencial , es también un homenaje y una reivindicación a las producciones primigenias de ese artista polytropo desvergonzado (en el mejor de los casos) que lo intenta todo por decir “algo”.

En el ejercicio de recapitulación es necesario vencer el prejuicio para encontrarse con todo aquello que quizás fue descartado u olvidado.
En ese sentido, recordé la idea de citar  a toda la nómina de escultores del libro “escultura moderna” de Herbert Read.
Es por eso que aparecen dentro del grupo de obras dos iconos insoslayables,  “torso of a Young man” de Brancusi y “Wave” de Hepworth.
Hay un grupo de rostros coloridos, disgustados o angustiados. Estas piezas que podrían ser la simple  alusión al cuadro “manifestación” de Berni y/o los rostros en alambre de Calder,  son sobre todo esos primeros personajes que todos hemos dibujado en la adolescencia cuando hemos querido expresar “nuestros sentimientos” (derivación deforme de la angustia adolescente sublimada)…expresiones solamente equiparables a la pintura del payaso triste, al hombre calvo acuclillado en un rincón de una habitación, o a la luna en cualquiera de sus etapas.

Porque guardo una especial predilección por la soldadura, que vincula alquímicamente las partes antes autónomas de una escultura, es que todas las obras en cuestión están confeccionadas en alambre y hierro soldado.
Soy consciente de la impresión de falta de falta de comunicación que pueda causar este proyecto, alejado del discurso contemporáneo…sin embargo (y sin vergüenza) lo considero un statement actual necesario, un dialogo vivo con el pasado (propio y común) que se vuelve canalizador o motor de nuevas expresiones.

No en todos los lugares del mundo la interacción no verbal  expresa los mismos significados, en algunos lugares para decir  “yo creo” una persona se señala la cabeza y en otros se señala el corazón.

Luis Terán,  10/11/2016